Esta nueva entrega de la saga protagonizada por Ginés Pintado nos introduce en una historia de venganza y corrupción. Elena Carrión –la particular Moriarty de Ginés- hace de nuevo irrupción en escena para desquitarse de su obligada salida de escena en la novela anterior.
Pintado persigue el rastro de su ex mujer desaparecida en Buenos Aires, por Argentina, Bolivia y Perú. Lo inesperado se hace presente cuando la Organización que dirige el magnate Ricardo Sanmartín le obliga a planear un atentado contra un viejo amigo y colega, ahora Ministro del Gobierno argentino.
Una trama ambientada en la Latinoamérica gobernada por las grandes fortunas en la que dos siglos después las familias patricias que protagonizaron la independencia de la metrópolis siguen ostentando el poder. Ahora no sólo ejercen el dominio político y económico, más allá de la corrupción, son los señores del tráfico de drogas y la trata de blancas, con las que se complementan los ingresos de las corporaciones familiares.
La sombra del Cisne Negro es una historia donde la maldad destila la suficiencia del poder y donde la razón no es arma bastante para limitar el daño que aquella produce. Una historia en la que el amor ha dejado su sitio a la soledad permanente del héroe.
No se me ocurre nada mejor ante algunas de las noticias de
la semana que termina. Elijan ustedes: DESATINO.
La moción de censura reclamada por "el coletas"; PAYASADA. El encuentro de Maduro con los independentistas catalanes
y su imagen junto a la estelada; TARDÍAS.
Las detenciones por la operación Lezo, que si bien evidencian que las
instituciones aún funcionan, también que estas son muy débiles ante el empuje
de los corruptos...
Jethro Tull
- Thick as a brick
Really
don't mind if you sit this one out.
My words
but a whisper your deafness a SHOUT.
I may make
you feel but I can't make you think.
Your
sperm's in the gutter your love's in the sink.
So you ride
yourselves over the fields and
you make
all your animal deals and
your wise
men don't know how it feels to be thick as a brick...
Tiempo de Nostalgia en plena primavera… Película: "A Kind of Murder" (increíble traducción El Cuchillo)... Fiesta estilo
Hechizada/Embrujada… Alcohol y tabaco, estética años cincuenta… Haley Bennett en
un ajustado vestido negro… Su perfil eslavo y esa increíble cabellera ondulada… Ha llegado para convertirse en un mito, aunque en esta película no dice nada quédense con su mirada.
Johnnie Ray o Alexandra
Lerta para gustos… I Can't
Escape From You
Directamente del último rincón de mi memoria… Tantos recuerdos de mi
época de estudiante en Sevilla. Cuantas veces lo escuché de fondo mientras
trataba de resolver los problemas de cálculo y álgebra… Las noches frescas de Mayo,
el olor del Guadalquivir allá al fondo a la altura de la esclusa, los rumores
del aeródromo de Tablada y el perfil de los cerros del Aljarafe.
El soporte eran cintas de cassette grabadas de los discos
comprados con los ahorros robados a la asignación para la comida. Miguel, mi
amigo Miguel de la Torre, me había montado un amplificador casero en una caja
de aluminio, y dentro una placa de circuitos fabricada por él mismo cuyos componentes había comprado
en una tienda cerca de la Plaza de Cuba –Sonytel creo que se llamaba-. La caja estaba
atornillada burdamente y tenía un par de diales luminosos y dos potenciómetros,
uno para el sonido y el otro para el balance. Las cajas acústicas eran dos cajones de
madera con un par de altavoces de no más de 20 watios de potencia… Un cañón…
Los graves sonaban bien, lo suficiente para hacerme pensar
que aquella habitación de apenas 10 metros cuadrados que Benjamín, mi amigo
Benjamín Rodriguez, me había asignado…
Gracias Hilario, cuando te fuiste te llevaste contigo muchos
de mis mejores recuerdos de juventud…
Debe ser porque es lunes, pero hoy me levanté con la melancolía
subida…
No ha bastado la mañana luminosa y clara, el sol remontando
los montes de los Altos de Santa Fé ni los reflejos plata y bronce sobre la bruñida
superficie de los canales para remontar mi ánimo. Demasiada distancia entre dónde
trascurre mi vida y la de mis seres
queridos, demasiada…
La única explicación, la única, es una épica
que ya no alcanza para darle sentido a lo que no lo tiene, ni nunca lo ha
tenido.
Hoy me siento Héroe a la fuerza.
Quizás Pintado lo encuentre suficiente, quizás no, cuesta
trabajo saberlo. Ni su mirada, ni la mía, brillan, ya no hay sombras, ni
esperanza, sólo la certeza de que somos como los legionarios de los muros de
Fort Zinderneuf de Beau Geste: cuerpos inermes que sólo sirven para, ocultos
entre las almenas, apretar entre sus manos inútiles fusiles que apenas sirven
para asustar de lejos… Un entierro vikingo en el infierno…
Es el título de un interesante documental de Cyrille Martin que
cuestiona la veracidad de los hechos que implicaron a los autores condenados por el atentado del 11-M.
"Por lo demás, la única arma que los ciudadanos tenemos
en nuestras manos, el único resorte eficaz para oponernos a la barbarie de la
que hemos sido objeto, es precisamente la de nuestro voto. Un buen
funcionamiento, eficaz y legal, de la policía y los jueces es el mejor de los
pactos que contra el terrorismo puede exhibir este país, y eso solo puede
lograrse con instituciones fuertes, inmunes al chantaje, más preocupadas por el
servicio a los ciudadanos que por el disfrute del poder. Contra los enemigos de
la democracia, la única respuesta posible es más democracia. Algo que, como he
tenido ocasión de decir en un reciente ensayo, no constituye la solución de
nada pero es, en cambio, la condición para todo. Que eso sea cada vez más
posible está felizmente en nuestras manos y podemos demostrarlo acudiendo a
votar el próximo domingo. Para que el sacrificio de la antigua barriada obrera
del Pozo del Tío Raimundo, de los muertos en Atocha y Santa Eugenia, de los
inmigrantes, trabajadores, estudiantes, niños y ancianos que han perdido la
vida a manos de un fanatismo criminal, no caiga en el vacío." Juan Luis
Cebrián. Viernes, 12 de marzo de 2004. El Pais.
El pasado fin de semana leí Falcó. Con retraso, mi hija me
lo regaló en Noviembre, hasta que llegó su momento. La última de Perez Reverte
me ha dejado un regusto a los primeros Alatristes que devoraba de una sentada
un día cualquiera de las vacaciones de Navidad de los 90’s mientras mis hijos
jugaban en la alfombra y yo leía tendido en el sofá.
Es una novela corta, justa diría yo, de las que se leen en un
par de sentadas, de pocos personajes, aunque bien dibujados: el Almirante,
Paquito Araña, Lisardo Queralt –este promete-, Eva Rengel… Que repetirán en las
próximas entregas. Ambiente de retaguardia, la trastienda del conflicto bélico,
aquel en el que se mueven los hombres de negocios turbios, los políticos
camaleónicos, los tuercevelas que nunca faltan, militares salvapatrias, radicales
de opereta bolivariana ochenta años antes del concepto chavista venezolano. Me transportó
a la época con solvencia documental. Referencias las justas, ambientes
perfilados: Hotel, fiestas, calles, pisos, luces, muebles, licores, telas…
De joven leí un relato que mi padre conservaba en su
biblioteca, un libro de formato bolsillo, de papel grisáceo e impresión
irregular. Contaba una historia de paseíllos y checas, conceptos que todavía
susurraba mi abuela paterna pasados apenas 25 años del final de la guerra. No
recuerdo el título, aquel libro desapareció del montón apilado en el suelo,
estaba desencuadernado y sin tapas, pero yo acerté a leerlo antes de que se
perdiera en el olvido. No entro en la parcialidad de su autor, pero recuerdo el
ambiente tenebroso de las calles de un Madrid para mí entonces desconocido, de la FAI, de los Comunistas y de los
Republicanos de izquierdas, de los Militares salvadores de la Patria, de la
Cruzada y de los Falangistas… Crecí escuchando de soslayo la diferencia entre
Rojos y Nacionales, el Cara al Sol y otras canciones… Por instantes rememoré
aquellos paisajes de niño que me entregó aquel libro arrumbado y cercano a
desaparecer.
En Falcó, de momento, no hay tal crudeza, mejor, ni falta
que hace… Recomendable, aunque no esperen nada sobresaliente, Perez Reverte
puede hacerlo, lo ha hecho otras veces ya, mucho mejor. De todas formas Gracias Maestro. Ha sido un gran Regalo.
Monkey Man... Esto sonaba en Bonaire por Carnavales...
La tremenda noticia que me ronda la cabeza ha sido la del
caso de la niña rusa a la que su madre también rusa prostituía por alcohol y tabaco
en Almería… Tantas veces la realidad a la ficción que no debiera sorprenderme
que estas cosas sucedan.
El pasado fin de semana concluí la lectura de Soles Negros,
la última novela en la que Ignacio del Valle retoma la figura de Arturo
Andrade. La leí de una sentada, sin ser capaz de levantarme del sofá, apurando
la luz de la sala mientras que por el ventanal dejó de escurrirse el último
halito de claridad necesaria para enfocar mis cansados ojos. Cuenta una
historia de miseria y podredumbre moral en los primeros años de la posguerra.
Andrade ha recorrido un largo camino desde que lo hallé dentro del Arte de
Matar Dragones, siendo joven ha envejecido y se ha transformado, casi ha
perdido cualquier rastro de piedad o compasión por sus congéneres, ya no quiere
salvarse del naufragio y hace lo mínimo por sobrevivir, sólo un viejo compañero
de armas, Manolete, con alma más ligera de pesos, menos complejo, pero también
con menos lastre moral, lo mantiene pegado a la tierra y lo redime por
instantes de caer en la sima de la descomposición. Esta vez me ha costado
mantener un mínimo de simpatía por el personaje, era lógico que ocurriera, es
casi imposible mantenerse incólume ante tanta podredumbre, pero tenía la
esperanza de que se sobrepusiera a ella porque le atribuía al soldado un
carácter capaz de superar cualquier situación. No ha sido así, el autor ha
decidido no redimirlo de esta y el ser humano sale mal parado, ha perdido casi
todos los valores, apenas mantiene cierta dignidad ante el colega, el apoyo a
Mencía, la esposa del guerrillero huido al monte con el maquis, la promesa que le mantiene al preso
anarquista que trabaja en la sierra, pero poco más…
Es una gran novela, nada complaciente, vibrante y real, como
la vida misma, en la que el personaje nos arrastra a una realidad que supera a
la ficción, como la vida de esa ya no tan niña de trece años, que en Almería,
delante de todos, de la policía incluso, se prostituía para su madre no tan
madre, por alcohol y tabaco…
Como en la película de culto de Harold Ramis “El día de la
Marmota (Atrapado en el tiempo)”, miles de venezolanos viven su particular vivencia
a la hora de renovar sus documentos de identidad. Y como Bill Murray –el protagonista-
reviven, semana tras semana, la misma escena que el periodista revive a diario en
el pueblecito de Punxstawnwey dónde acudió a cubrir la aparición del roedor Phil…
En la Venezuela de hoy resulta prácticamente imposible
renovar la cédula (carnet de identidad) o el pasaporte. Sólo recurriendo a
terceros bien relacionados, llámese funcionario del aparato del estado,
burócrata del SAIME o del Ejército, pueden obtenerse los citados documentos al
módico precio de 500 dólares al cambio, sin que ello implique seguridad alguna
de recibirlos.
Lo que cuento no es ningún chisme, le ocurre a miles de
ciudadanos y lo he sabido de primera mano, seguro que usted, si es que vive acá
puede corroborarlo. Si alguien armado de paciencia e inocente corrección
demócrata accede a una oficina del SAIME a reclamar su carnet o solicitar la
renovación del pasaporte obtiene un lacónico. “Vuelva dentro de quince días”… Y
así en repetición de un particular día de la marmota bolivariana.
Sin embargo estas semanas Maduro publicita el "Carnet de la
Patria", un documento de identidad electrónico que regulará el acceso a
alimentos y artículos de primera necesidad adquiridos en los Comités Locales de
Abastecimiento y Producción (CLAP).
El presidente de la República hizo un llamado al
fortalecimiento de los Clap como el instrumento ideal para concretar en 2017 la
recuperación de la economía: "Hay que fortalecer los Clap y el proceso de
carnetización; debe haber puntos de inscripción para el Carnet de la Patria en
todos los estados y así derribar los muros de la guerra económica y encaminarnos
a la recuperación". Maduro además insiste en la importancia de que todo el
pueblo asista al proceso de carnetización, porque "es la única forma de medir los
alcances de la revolución" y llegar hasta donde, por ahora, les ha sido
difícil concretar los cambios.
Estamos buenos, igual hasta me tengo que hacer
revolucionario para acceder a los alimentos básicos…
Y sobre todo no sean ingenuos, detrás de todo esto, el Totalitarismo, el aparato del Estado intentando frenar la sangría de venezolanos que abandonan el país porque no les queda otra, el control a ultranza, los puentes dinamitados para que nadie detrás acceda o salga de la zona de guerra... En cualquier caso un atentado contra la libertad del individuo.
A la vista de todo esto, Señor Zapatero, ¿sigue usted siendo optimista?
El otro día en un encuentro entre directivos de empresas
españolas en Caracas, me han comentado, uno de ellos expresó con enorme disgusto
su decepción y la vergüenza que le producía como español la presencia del Sr. Rodriguez
Zapatero, el ex presidente de gobierno español, ya saben, en la mesa de diálogo
entre el Gobierno y la Oposición venezolana.
Comparto plenamente ese sentimiento y en otras entradas he
expresado mi opinión sobre este señor. Algo tendrá el agua cuando la bendicen,
pero nunca he sido y sigo sin ser capaz de ver las capacidades de Zapatero y me
cuesta trabajo entender lo que hay en esa mente que intento escrutar más allá
de esa mirada entre bovina y canina que parece el fruto de un imposible cruce
entre charolés y san bernardo.
Desde acá solo recibo comentarios de amigos y conocidos
poniéndome de vuelta y media al interfecto, pero si se analiza lo que ocurre no
queda otra salida. Veamos.
He buscado la últimas noticias sobre JLRZ: “Zapatero: Soy
optimista sobre un futuro en paz y convivencia en Venezuela” dice el titular de
El Nacional del 1 de febrero. Le doy vueltas y vueltas a la afirmación del
prohombre y sigo leyendo: “el afán por la convivencia exige lucha por la
convivencia, intentar generar confianza y mucho respeto”. Ahí le ha pegado,
pienso, coño, va orientado. “Hay mucho antagonismo en Venezuela, pero nosotros
la Unasur con los acompañantes estamos en un empeño decidido a que la senda de
Venezuela no sea la de la confrontación, una confrontación que sería muy grave,
sino que sea la senda del entendimiento”…
El periodista resume: Rodríguez Zapatero aseguró en su
discurso -tras recibir la distinción (Doctor Honoris Causa por la Universidad
Autónoma de Santo Domingo), Diosss¡¡¡- que mantiene una “visión positiva de la
acción política” y que su “optimismo permanece y que incluso está optimista
sobre el futuro en paz, en progreso y convivencia en Venezuela, tarea a la que
ahora estoy muy empeñado”.
Este optimista, tonto hasta decir basta, estúpido –en sentido
literal- no se ha dado un paseo por las calles de Caracas ni de cualquier ciudad
o pueblo venezolano, no ha hecho una cola, o no ha sufrido en carnes propias la
necesidad de un medicamento desaparecido de los anaqueles de las farmacias.
Este, que no es más tonto porque no practica, no ha sentido ese pellizco en las
entrañas cuando te acercas en tu coche, en cualquier carretera, a cualquier
hora, a una alcabala y ves ese fusil en manos de un imberbe de la Guardia, o de
las CONAS (Comando Nacional Antiextorsión y secuestro), o de cualquier policía
que apenas sabe leer y no tiene ni para comer pero porta una Glock 17 al cinto
con todos sus cartuchos rellenando el cargador…
Semejante estulticia nunca debe ser interpretada como un
gesto de buena voluntad en pro de la paz, no he comentado la intervención del
Vaticano, que también me parece un desacierto desde el momento en que da alas a
un gobierno que no demuestra respetar los derechos humanos, a las pruebas me
remito, ni ofrecer gestos visibles en pos del diálogo sincero y transparente
entre las partes: ¿como interpretar si no el acoso al Parlamento o la ausencia
de respeto a lo que dicta la carta magna en lo relativo a las elecciones y el
revocatorio del Presidente de la República?. Cada vez que Zapatero aterriza en
Maiquetía lo interpreto como una grave amenaza para el futuro de los venezolanos
y demanda una actuación decidida del gobierno español que no debe apoyar la
presencia en zona de guerra de este indocumentado por la paz…
Y lo peor es que hay venezolanos que nos juzgan y califican por individuos como este... Qué Vergüenza Zapatero.