Esta nueva entrega de la saga protagonizada por Ginés Pintado nos introduce en una historia de venganza y corrupción. Elena Carrión –la particular Moriarty de Ginés- hace de nuevo irrupción en escena para desquitarse de su obligada salida de escena en la novela anterior.
Pintado persigue el rastro de su ex mujer desaparecida en Buenos Aires, por Argentina, Bolivia y Perú. Lo inesperado se hace presente cuando la Organización que dirige el magnate Ricardo Sanmartín le obliga a planear un atentado contra un viejo amigo y colega, ahora Ministro del Gobierno argentino.
Una trama ambientada en la Latinoamérica gobernada por las grandes fortunas en la que dos siglos después las familias patricias que protagonizaron la independencia de la metrópolis siguen ostentando el poder. Ahora no sólo ejercen el dominio político y económico, más allá de la corrupción, son los señores del tráfico de drogas y la trata de blancas, con las que se complementan los ingresos de las corporaciones familiares.
La sombra del Cisne Negro es una historia donde la maldad destila la suficiencia del poder y donde la razón no es arma bastante para limitar el daño que aquella produce. Una historia en la que el amor ha dejado su sitio a la soledad permanente del héroe.
No se me ocurre nada mejor ante algunas de las noticias de
la semana que termina. Elijan ustedes: DESATINO.
La moción de censura reclamada por "el coletas"; PAYASADA. El encuentro de Maduro con los independentistas catalanes
y su imagen junto a la estelada; TARDÍAS.
Las detenciones por la operación Lezo, que si bien evidencian que las
instituciones aún funcionan, también que estas son muy débiles ante el empuje
de los corruptos...
Jethro Tull
- Thick as a brick
Really
don't mind if you sit this one out.
My words
but a whisper your deafness a SHOUT.
I may make
you feel but I can't make you think.
Your
sperm's in the gutter your love's in the sink.
So you ride
yourselves over the fields and
you make
all your animal deals and
your wise
men don't know how it feels to be thick as a brick...
Es el título de un interesante documental de Cyrille Martin que
cuestiona la veracidad de los hechos que implicaron a los autores condenados por el atentado del 11-M.
"Por lo demás, la única arma que los ciudadanos tenemos
en nuestras manos, el único resorte eficaz para oponernos a la barbarie de la
que hemos sido objeto, es precisamente la de nuestro voto. Un buen
funcionamiento, eficaz y legal, de la policía y los jueces es el mejor de los
pactos que contra el terrorismo puede exhibir este país, y eso solo puede
lograrse con instituciones fuertes, inmunes al chantaje, más preocupadas por el
servicio a los ciudadanos que por el disfrute del poder. Contra los enemigos de
la democracia, la única respuesta posible es más democracia. Algo que, como he
tenido ocasión de decir en un reciente ensayo, no constituye la solución de
nada pero es, en cambio, la condición para todo. Que eso sea cada vez más
posible está felizmente en nuestras manos y podemos demostrarlo acudiendo a
votar el próximo domingo. Para que el sacrificio de la antigua barriada obrera
del Pozo del Tío Raimundo, de los muertos en Atocha y Santa Eugenia, de los
inmigrantes, trabajadores, estudiantes, niños y ancianos que han perdido la
vida a manos de un fanatismo criminal, no caiga en el vacío." Juan Luis
Cebrián. Viernes, 12 de marzo de 2004. El Pais.
La tremenda noticia que me ronda la cabeza ha sido la del
caso de la niña rusa a la que su madre también rusa prostituía por alcohol y tabaco
en Almería… Tantas veces la realidad a la ficción que no debiera sorprenderme
que estas cosas sucedan.
El pasado fin de semana concluí la lectura de Soles Negros,
la última novela en la que Ignacio del Valle retoma la figura de Arturo
Andrade. La leí de una sentada, sin ser capaz de levantarme del sofá, apurando
la luz de la sala mientras que por el ventanal dejó de escurrirse el último
halito de claridad necesaria para enfocar mis cansados ojos. Cuenta una
historia de miseria y podredumbre moral en los primeros años de la posguerra.
Andrade ha recorrido un largo camino desde que lo hallé dentro del Arte de
Matar Dragones, siendo joven ha envejecido y se ha transformado, casi ha
perdido cualquier rastro de piedad o compasión por sus congéneres, ya no quiere
salvarse del naufragio y hace lo mínimo por sobrevivir, sólo un viejo compañero
de armas, Manolete, con alma más ligera de pesos, menos complejo, pero también
con menos lastre moral, lo mantiene pegado a la tierra y lo redime por
instantes de caer en la sima de la descomposición. Esta vez me ha costado
mantener un mínimo de simpatía por el personaje, era lógico que ocurriera, es
casi imposible mantenerse incólume ante tanta podredumbre, pero tenía la
esperanza de que se sobrepusiera a ella porque le atribuía al soldado un
carácter capaz de superar cualquier situación. No ha sido así, el autor ha
decidido no redimirlo de esta y el ser humano sale mal parado, ha perdido casi
todos los valores, apenas mantiene cierta dignidad ante el colega, el apoyo a
Mencía, la esposa del guerrillero huido al monte con el maquis, la promesa que le mantiene al preso
anarquista que trabaja en la sierra, pero poco más…
Es una gran novela, nada complaciente, vibrante y real, como
la vida misma, en la que el personaje nos arrastra a una realidad que supera a
la ficción, como la vida de esa ya no tan niña de trece años, que en Almería,
delante de todos, de la policía incluso, se prostituía para su madre no tan
madre, por alcohol y tabaco…
Como en la película de culto de Harold Ramis “El día de la
Marmota (Atrapado en el tiempo)”, miles de venezolanos viven su particular vivencia
a la hora de renovar sus documentos de identidad. Y como Bill Murray –el protagonista-
reviven, semana tras semana, la misma escena que el periodista revive a diario en
el pueblecito de Punxstawnwey dónde acudió a cubrir la aparición del roedor Phil…
En la Venezuela de hoy resulta prácticamente imposible
renovar la cédula (carnet de identidad) o el pasaporte. Sólo recurriendo a
terceros bien relacionados, llámese funcionario del aparato del estado,
burócrata del SAIME o del Ejército, pueden obtenerse los citados documentos al
módico precio de 500 dólares al cambio, sin que ello implique seguridad alguna
de recibirlos.
Lo que cuento no es ningún chisme, le ocurre a miles de
ciudadanos y lo he sabido de primera mano, seguro que usted, si es que vive acá
puede corroborarlo. Si alguien armado de paciencia e inocente corrección
demócrata accede a una oficina del SAIME a reclamar su carnet o solicitar la
renovación del pasaporte obtiene un lacónico. “Vuelva dentro de quince días”… Y
así en repetición de un particular día de la marmota bolivariana.
Sin embargo estas semanas Maduro publicita el "Carnet de la
Patria", un documento de identidad electrónico que regulará el acceso a
alimentos y artículos de primera necesidad adquiridos en los Comités Locales de
Abastecimiento y Producción (CLAP).
El presidente de la República hizo un llamado al
fortalecimiento de los Clap como el instrumento ideal para concretar en 2017 la
recuperación de la economía: "Hay que fortalecer los Clap y el proceso de
carnetización; debe haber puntos de inscripción para el Carnet de la Patria en
todos los estados y así derribar los muros de la guerra económica y encaminarnos
a la recuperación". Maduro además insiste en la importancia de que todo el
pueblo asista al proceso de carnetización, porque "es la única forma de medir los
alcances de la revolución" y llegar hasta donde, por ahora, les ha sido
difícil concretar los cambios.
Estamos buenos, igual hasta me tengo que hacer
revolucionario para acceder a los alimentos básicos…
Y sobre todo no sean ingenuos, detrás de todo esto, el Totalitarismo, el aparato del Estado intentando frenar la sangría de venezolanos que abandonan el país porque no les queda otra, el control a ultranza, los puentes dinamitados para que nadie detrás acceda o salga de la zona de guerra... En cualquier caso un atentado contra la libertad del individuo.
A la vista de todo esto, Señor Zapatero, ¿sigue usted siendo optimista?
El otro día en un encuentro entre directivos de empresas
españolas en Caracas, me han comentado, uno de ellos expresó con enorme disgusto
su decepción y la vergüenza que le producía como español la presencia del Sr. Rodriguez
Zapatero, el ex presidente de gobierno español, ya saben, en la mesa de diálogo
entre el Gobierno y la Oposición venezolana.
Comparto plenamente ese sentimiento y en otras entradas he
expresado mi opinión sobre este señor. Algo tendrá el agua cuando la bendicen,
pero nunca he sido y sigo sin ser capaz de ver las capacidades de Zapatero y me
cuesta trabajo entender lo que hay en esa mente que intento escrutar más allá
de esa mirada entre bovina y canina que parece el fruto de un imposible cruce
entre charolés y san bernardo.
Desde acá solo recibo comentarios de amigos y conocidos
poniéndome de vuelta y media al interfecto, pero si se analiza lo que ocurre no
queda otra salida. Veamos.
He buscado la últimas noticias sobre JLRZ: “Zapatero: Soy
optimista sobre un futuro en paz y convivencia en Venezuela” dice el titular de
El Nacional del 1 de febrero. Le doy vueltas y vueltas a la afirmación del
prohombre y sigo leyendo: “el afán por la convivencia exige lucha por la
convivencia, intentar generar confianza y mucho respeto”. Ahí le ha pegado,
pienso, coño, va orientado. “Hay mucho antagonismo en Venezuela, pero nosotros
la Unasur con los acompañantes estamos en un empeño decidido a que la senda de
Venezuela no sea la de la confrontación, una confrontación que sería muy grave,
sino que sea la senda del entendimiento”…
El periodista resume: Rodríguez Zapatero aseguró en su
discurso -tras recibir la distinción (Doctor Honoris Causa por la Universidad
Autónoma de Santo Domingo), Diosss¡¡¡- que mantiene una “visión positiva de la
acción política” y que su “optimismo permanece y que incluso está optimista
sobre el futuro en paz, en progreso y convivencia en Venezuela, tarea a la que
ahora estoy muy empeñado”.
Este optimista, tonto hasta decir basta, estúpido –en sentido
literal- no se ha dado un paseo por las calles de Caracas ni de cualquier ciudad
o pueblo venezolano, no ha hecho una cola, o no ha sufrido en carnes propias la
necesidad de un medicamento desaparecido de los anaqueles de las farmacias.
Este, que no es más tonto porque no practica, no ha sentido ese pellizco en las
entrañas cuando te acercas en tu coche, en cualquier carretera, a cualquier
hora, a una alcabala y ves ese fusil en manos de un imberbe de la Guardia, o de
las CONAS (Comando Nacional Antiextorsión y secuestro), o de cualquier policía
que apenas sabe leer y no tiene ni para comer pero porta una Glock 17 al cinto
con todos sus cartuchos rellenando el cargador…
Semejante estulticia nunca debe ser interpretada como un
gesto de buena voluntad en pro de la paz, no he comentado la intervención del
Vaticano, que también me parece un desacierto desde el momento en que da alas a
un gobierno que no demuestra respetar los derechos humanos, a las pruebas me
remito, ni ofrecer gestos visibles en pos del diálogo sincero y transparente
entre las partes: ¿como interpretar si no el acoso al Parlamento o la ausencia
de respeto a lo que dicta la carta magna en lo relativo a las elecciones y el
revocatorio del Presidente de la República?. Cada vez que Zapatero aterriza en
Maiquetía lo interpreto como una grave amenaza para el futuro de los venezolanos
y demanda una actuación decidida del gobierno español que no debe apoyar la
presencia en zona de guerra de este indocumentado por la paz…
Y lo peor es que hay venezolanos que nos juzgan y califican por individuos como este... Qué Vergüenza Zapatero.
Quien escribe, o lo intenta, conoce bien esa sensación de caminar
al borde del precipicio, la ansiedad por plasmar lo que revolotea dentro de tu
cabeza, esquivo a veces, espeso otras.
Llevo esa sensación a flor de piel desde hace días. Necesito
compartir lo que llevo dentro, contar historias, plasmar a brochazos gordos lo
que la vida me deja. Y no es cuestión de
conversación franca con la pareja o con el amigo de turno, al menos no solo de
eso. Es tirar el bote de pintura sobre el lienzo enorme en el suelo y pisar
sobre el rastro viscoso que se extiende erráticamente sobre la superficie
horizontal.
Debe ser eso que antes llamaban musa, inspiración, se hace
esquiva la condená… No me importa ser ñoño a veces, compensa la brutalidad con
la que se materializan otras las ganas de escribir. Por eso la poesía infumable
de Galdón, o el diálogo interminable con Pintado frente a una imaginaria copa
de efectos no tan imaginarios.
En cualquier caso ya conozco el remedio, es cuestión de
empezar.
Necesito contar lo que está pasando en este país dónde vivo
desde hace algunos años y comparto con otros seres humanos a los que la
realidad de este trágico comunismo caribeño de opereta, pero tan implacable y
letal como todo totalitarismo que se precie, no vayamos a confundirnos, les
está haciendo vivir en propias carnes la historia que los millones de europeos
del este vivieron hasta la caída del muro, o los cubanos, queridos vecinos
lejanos y esperpénticos, viven todavía a pesar de la desaparición del sátrapa Fidel,
o lo que algunos españolitos descerebrados pretenden a tenor de su amor por las
ideas de Iglesias y Errejón –ya veremos en lo que acaba su matrimonio a punto
de disolución-.
Llevo semanas lamentando no levantar mi pluma –nadie ha
dicho que sea buena, por si acaso a alguno se le curva el labio en un rictus de
sarcasmo- contra el opresor, para cuando menos expresar mi repulsión por lo que
sucede y dejar claro lo que pienso de todo esto. Hay ya demasiada gente que me
importa involucrada en este fangal que es ahora Venezuela, y lo llamo así
porque la vida acá es la de una charca infectada de caimanes que pelean y
depredan a todo bicho que se mueva por encima, sobre y debajo de la superficie
putrefacta.
Este país se ha convertido en un espacio donde medran los
incapaces, progresan los radicales, sobreviven los delincuentes, asesinan los
sicarios y las bandas que secuestran y extorsionan, se corrompe una juventud
cada vez más carente de los valores tradicionales de la familia. Este país que
alguna vez fue llamado joya del caribe, que estaba llamada a ser el faro de
progreso de Latinoamérica, el hogar de acogida de millones de inmigrantes
españoles (que aquí los canarios, vascos, gallegos, andaluces, extremeños,
catalanes, o linarenses , son sólo eso, putos españoles), italianos, portugueses,
sirios, libaneses, cualquiera que
procediera de países en dificultades, cualquiera que estuviera dispuesto a
compartir la vida del criollo y a trabajar duro para dignificarla tenían cabida.
En este país todos esos incapaces han empobrecido la charca, la han depredado,
agotado los recursos haciéndolos inviables. Mientras estos mismos se han enriquecido
a costa de los demás, robando a manos llenas, corrompiendo un sistema político
de instituciones débiles, manipulando la historia de lo cotidiano, empequeñeciendo
la Historia de quienes fundaron la República, antes y después de la
independencia, traficando con alimentos, mercancías, drogas, promoviendo una
sociedad en la que el espíritu se ha vuelto anécdota y folclore, el arte
futilidad inútil, la belleza consumo y la inteligencia aplicada un ejercicio estéril
y peligroso…
Y todo esto porque el sábado, de regreso de mi paseo matutino
por la playa dorada donde rompen las olas que devuelve la isla Chimana, me di
de bruces con una muestra de la brutalidad de estos días. En un pequeño
mercadito americano, de esos en los que se vende en la calle los restos de una
vida, a veces de toda una existencia anterior, sobre el suelo de cemento que
rodea un quiosco en venta, me topé con una maleta de madera, forrada de tela
cuarteada y polvorienta que alguna vez exhibió un luminoso azul cobalto, con
refuerzos de madera, cuero y latón remachados. Aquella imagen era la viva
estampa de Venezuela. Un viejo artículo de lujo arruinado al sol del Caribe, en
venta por unos mangos que ya no valen nada. Pero como sucede con la belleza en
Venezuela, no importa de dónde venga, se me quedó mirando con esos ojos
profundos de maleta huérfana y decidí adoptarla.
Traspasé la malla de alambre que separaba el rastrillo de la
acera y entré a preguntar. Un viejito, el señor Antonio, por encima de los
setenta, delgado y fibroso, cabello blanco y despeinado, sonrisa irónica, hijo
de vasca y venezolano y nieto de emigrantes españoles, me atendió: Mire usted
estoy vendiendo lo que me queda, mis hijos ya se han ido, mi mujer ya marchó –lo
dijo con brillo en los ojos-, esta maleta era de mis abuelos, la trajeron de
allá… ¿Le gusta? La miré y la llevé conmigo, ahora reposa en una esquina de mi
casa junto a otros huérfanos que recogí. Ahora ella también, algún día,
regresará…
Alberto Cortez, en recuerdo a mi padre a quien tanto gustaba
esta canción.
Desgraciadamente
nos deja una de los más singulares e inolvidables clowns de la escena política mundial. Quizás no volvamos a deleitarnos con esas escenas irreales que dejó la primera dama
a lo largo de sus dos mandatos… Deja aventajados alumnos que la recordarán diciendo sandeces exquisitas...
Qué fácil
es dejarse llevar por el embrujo del instante… Qué fácil engañarse al quedar prendido
de lo que parecemos un momento… ¿Qué fuimos antes y qué seremos después?... Si
ya no estamos…
John
Kerry y Margallo… En ese fugaz instante… Que fuimos lo que no somos,,,
Ayer me dormí vencido por el cansancio tras
un día de sol y sal. Hoy es uno de esos días que se podrían tornar mágicos,
pero que de momento han nacido entre la bruma lejana de la calina del Caribe.
Hace un calor pegajoso y no soplan ni un soplo de brisa, esa misma que a
veces por la mañana temprano me transportan a una ensoñación de momentos
pasados. Mañana no sé qué pasará.
Estoy sólo en casa, está mi asistenta, pero
ella no cuenta. La lavadora con la ropa de la semana acaba de detenerse porque
alguien ha cortado el suministro de agua. Suele ocurrir ya con una precisión
que poco a poco se va haciendo tan inexorable como el paso del propio tiempo
que mide.
He leído los correos atrasados, he ordenado
los archivos, he limpiado las películas que se han bajado durante la noche y he
refrescado la lista de las que quiero visionar en los próximos días. He enviado
un correo a mi amigo Ramiro y he leído otro del indio –de la India- de turno, que
como siempre responde autista una petición concreta y clara –ellos son así:
cuando crees que todo está aclarado y meridiano se revuelven y empiezan desde
el principio, como si nada hubiera sucedido, demostrando que el tiempo para
ellos tiene un sentido diferente-. No me he inmutado. He decidido que los indios del mundo no me inmutarán más.
He leído un comentario sobre el discurso de
Rajoy en el South Summit –que mi hijo ha ayudado a preparar trabajando como
becario sin sueldo, por la cara, durante
los últimos fines de semana, para mayor gloria de María Benjumea (ella se
define como una start up en si misma) y sus socios. Siempre ha habido clases, y
mi vástago no es de la Jet. No obstante debo agradecer la oportunidad que se le
ha dado de trabajar y aprender-. Siguiendo con el gallego, nuestro Presidente,
cada vez más, me parece un hombre vencido por el tedio de si mismo, alguien que
no se aguanta la imagen que ve reflejada en el espejo cada mañana, al que la
inteligencia que le sobre no le basta para entender el sentido trascendente que
tendría el liderazgo en un momento histórico para España, como el actual. Quizás
es que le vence el escepticismo, le faltan amaneceres y puestas de sol, y no le
sobran colaboradores a la altura de las circunstancias. Por lo menos acudió –disciplinadamente
y aseadamente- al desfile militar del día nacional. Bien por él y por Carmena,
que pasée por la tabla Pablo Iglesias.
Algunas perlas del día:
El escatólogo –antes los llamábamos comemierdas, perdónenme ustedes la
grosería- Willy Toledo ha declarado su glotonería e incontinencia defecativa en
su cuenta de twitter al respecto de la Fiesta Nacional. Perfecto, está en su
derecho, pero que se baje… Y que pasee por la tabla.
Entre los que se abonan a la teoría del
genocidio los más listos de la clase:
Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, ha criticado que el Estado conmemore «un
genocidio» en la fiesta del 12 de octubre y que gaste dinero conmemorándolo con
un desfile militar. José María González, «Kichi», alcalde de Cádiz y licenciado
en Geografía e Historia, «de Por Cádiz sí se puede», ha dicho que no tiene nada
que celebrar porque España nunca ha descubierto América: «Masacramos y
sometimos un continente y sus culturas en nombre de Dios». Es lo que tienen los
análisis anacrónicos de los acontecimientos. Seguro que no fue una fiesta de
los quince, pero no fue muy diferente a los anteriores actos de la humanidad que conforman la Historia de nuestros antepasados, pregúntenle si no a los íberos, lusitanos, celtas, cartagineses, andalusies, castellanos, etc. de los que sólo queda algo que hoy llamamos españoles...
Por cierto por todos los Fernández de ambos lados del océano, por los hijos de los supervivientes del genocidio... Por todos aquellos que hicieron posible que se pueda cantar así Contigo Aprendí...
Un par de días después Mas se ha desinflado
como un desangelado soufflé, Podemos ha firmado la crónica de un fracaso deseado
–y sensato- y el resto de fuerzas políticas andan haciendo cábalas de como
formar gobierno, y patatín y patatán.
Desde la distancia no puede dejar de
alegrarme porque el día después no haya sido un despertar comatoso y porque
alguna voz sensata habla de ponerse a trabajar juntos… Menos mal.
Sólo me queda felicitar a los catalanes
sensatos por su ejercicio de sentido común que el resto de ciudadanos del
Estado España agradecemos profundamente. Hasta yo que nací en el emirato
independiente de Cantarranas allá en el profundo sur soberanista… Jajaja.
Hoy es un día muy importante para España y
para los españoles de todas las Españas. Nuestra historia está salpicada de
episodios difíciles, de esos que perforan las entrañas y desgarran el corazón.
Nuestro país ha crecido entre guerras intestinas, de sucesión y dinásticas,
económicas –siempre que los griegos, fenicios, romanos, cartagineses, vándalos,
alanos, árabes –de cualquier etnia o franquicia islámica-, franchutes,
ingleses, holandeses o cualquier otro tahúr del Misisipí de turno han querido
tomar por asalto las fuentes de aprovisionamiento de nuestra tierra pobre de
familia, fronterizas –ya fuera con los hermanos portugueses (que siempre
prefirieron al inglés que al de al lado, más bajitos, mucho menos glamorosos y
un poco estúpidos al pensar que las chicas portuguesas tienen bigote y pelos en
las piernas –completamente falso, se los juro-), los franchutes (que no son muy
diferentes a nosotros, salvo por el hecho que son un poquito más altos y feos y
le pusieron mejor nombre al guiso de caracoles, a los quesos o al vino que
preparan con uvas de cepas idénticas a las de las áridas planicies peninsulares,
pero envejecen en barriles de roble mejor cuidado), o cualquier de los países que
disputaron los territorios que nosotros también disputábamos, etc, etc, y no
extiendo más el argumento histórico ni mi cultivada erudición al respecto…
En todos esos episodios España se ha ido conformando
de una u otra forma. Hoy 27S hay elecciones en Cataluña y en ellas los
catalanes llamados a las urnas –algo más de cinco millones y medio- deciden no
solo su futuro político directo sino el de España toda. Sin opinar hoy sobre lo
que me parece el señor Mas y su banda –por no tocar los huevos me refiero a sus
comilitones de partido- o sobre el impacto que la segregación de Cataluña de
España traería –personas mucho más preparadas que yo lo han hecho sobradamente-,
sí expreso mi deseo de que mañana 28S España se despierte íntegra y con la
certeza de saber que es necesario hacer reformas constitucionales importantes que
eviten un futuro sin Cataluña en el Estado. Eso es mucho mejor que la
segregación de los catalanes del resto de los españoles, ya que ellos, a fin de cuentas, son como yo, o como tú…
No nos conocemos tanto como creemos, a veces
para saber realmente como somos tenemos que acudir a los ojos de terceros…
Y aun así nos queda saber lo que ven ellos.
Casi nunca lo sabremos porque difícilmente se abrirán a nosotros, raramente nos
contarán lo que ven y eso contando con que se hayan hecho una composición
coherente y aplicable de nuestra realidad como humanos, la más irreal de las
realidades físicas del universo por tratarse de una quantum cambiante en la línea
temporal que marca nuestra percepción de lo que es y deja de serlo.
No es que de pronto me haya hecho filósofo.
Ayer me invitaron a cenar a casa de unos amigos y en la sobremesa, como tema de
conversación, salió la reciente ruptura sentimental de un compañero. No tenía
mucho interés en atender, yo mismo me encuentro ahora lidiando con una
situación parecida –qué barbaridad nunca una situación así es parecida a nada-.
Bastante tengo con lo mío, como para inmiscuirme en la vida de los otros. De
pronto me vi inmerso en una realidad paralela que nunca busqué, la
interpretación de los motivos de la decisión de mi amigo aliñado con las
circunstancias del desenlace –me refiero naturalmente a la información sobre la
susodicha causante del evento, como siempre prejuzgadamente perversa y malvada-.
No es que mis amigos fueran desconsiderados –no lo fueron, para todos apenas
sería una noticia del telediario, salvo por el hecho de que le afecta a alguien
próximo a quien conoces y ¿quieres?- y de la misma manera que entendí el
sentimiento de pena por la pérdida de una pareja establecida –tan bien que se
les veía juntos, era el clamor popular- me resultó sorprendente que metieran en
el ajo –a mí en particular- a quien no ha tenido nada que ver en el entuerto, y
mucho menos en las decisiones de otros, por el sólo hecho de resultar
sospechoso de compartir tiempo y situación con el afectado. Fue entonces
cuando, copa de whisky de por medio, me dio por pensar en cómo me verían ellos
a mí, algo que nunca me preocupó lo más mínimo –para decirlo educadamente, ni
un huevo- y de pronto me vi con la mirada de los otros…
Lo que vi y entendí se lo contaré a Pintado,
y quizás éste reflexione con La Rusa sobre el tema, a fin de cuentas tengo que
buscar diálogos creíbles entre ellos dos.
Que el dios bueno acoja en su seno a la
pareja perdida y otorgue sus bendiciones a la encontrada, recreando la
realidad del universo y afirmando el primer principio que aplica a todo quisqui:
nada se crea o se destruye, pero se transforma… La Mirada de los demás.
Hace unos días incluí una entrada relacionada
con la situación de los refugiados en las fronteras europeas.
La situación
continúa, evidentemente no se trata de una anécdota, estamos viviendo Historia
pura, experimentando un acontecimiento universal que pasará a los libros de
texto –o al soporte que la tecnología depara para entonces- y que nuestros descendientes
estudiarán con la misma distancia con la que nosotros estudiamos en su día la caída
del Imperio Romano a manos de los bárbaros.
Arturo Perez –Reverte hizo el pasado fin de
semana un lúcido análisis de la situación en su apartado del dominical semanal “Los godos del emperador Valente”. Demoledor por lo irrevocable de la conclusión que
comparto.
Todo tiene dos caras, todo forma parte del
equilibrio de la balanza, el precio de la libertad y de los derechos humanos,
sólo se compensa con libertad y derechos, tal es el peso de ambas cosas. El
resultado final, la Caída del Imperio…
La oclocracia consiste en términos llanos en
llamar a la revuelta urbana por parte de la clase política, lo cual es
indudablemente una perversión de la democracia para manipular el normal desempeño del gobierno por medio de la
presión de las muchedumbres en la calle.
La llamada democracia “participativa” -como lo denomina Podemos en España-, mezcla
de manifestaciones y escraches callejeros, de malversación torticera de los
poderes públicos teóricamente independientes –el poder judicial entre otros- y
de habilidosa utilización de las redes sociales y los medios de comunicación -imaginénse que ocurre cuando ni tan siquiera existe la prensa libre-, como
propugnan los políticos populistas en general, es el primer y más peligroso
paso para acabar con la democracia real, la que, como decía Churchill, mejor
garantiza la libertad, que ése sí que es el bien político supremo –como dice
Esperanza Aguirre, inspiradora de este post-. Pero todavía resulta mayor perversión cuando la oclocracia la ejerce el gobierno establecido lo cual viene a significar la perversión de la perversión.
Ayer Jueves condenaron a Leopoldo Lopez. La
jueza Susana Barreiros, dictó la sentencia: 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas
de prisión para el coordinador de Voluntad Popular, Leopoldo López. El sitio de
reclusión será la cárcel militar de Ramo Verde.
Hoy toca rendir homenaje a mi amigo Carlos Guerrero. Tiempo de valientes es el título de una
magnífica película argentina, una historia que narra en clave de comedia la
alquimia de los perdedores cuando se enfrentan a situaciones extremas y estos
se transforman.
Carlos es un Don Quijote ecuatoriano, un hidalgo de otra
época. Carlos no es ni Diego Peretti ni Luis Luque,
no es un psicoanalista maniático ni está traumatizado por ninguna traición conyugal,
Carlos es un ingeniero de campo, un soldado disciplinado, un hombre con mayúsculas, que cuando llegó el
momento de la verdad alzó lentamente la cabeza y con mirada muy tranquila
respondió con seguridad a una pregunta realizada por un comisario del servicio
de inteligencia, asumiendo la responsabilidad indefinida del cargo, que es la
más difícil de asumir -digánselo a la clase política-.
Carlos es un tipo alto y delgado, de aire
pacífico y andar tranquilo. Nacido en Guayaquil y criado en Quito, nos conocimos
hace algo más de tres años y me cayó simpático desde el primer momento que nos
tropezamos. Conversador incansable, hemos tenido ocasión de compartir sobremesa
que siempre ha resultado en tertulia apacible mientras ventilábamos
una copa, y mirábamos al futuro, antes que al pasado. No le queda mucho pelo y
su sonrisa es la de un chico travieso, pero su mirada, lo ha demostrado con
creces, es la de un hombre de los de antes. Es educado y de modales amables y
pausados, una persona de metal noble, de brillos de cobre viejo, como adquirido
trescientos años atrás…
Como al que nació para martillo, del cielo le
caen los clavos, a Carlos le cayeron de golpe las responsabilidades del cargo que asumió con la hidalguía que lleva en la sangre y la normalidad de los actos nobles. Y con ello nos ha demostrado a todos sus
compañeros cómo los gestos simples se convierten, más allá del testimonio que representan, en
actos heroicos que mueven la voluntad de los demás. Y con profundo respeto y
admiración reconozco la extraordinaria lección de bravura que me ha dado, sin
ni siquiera alzar la voz, enfrentando una injusticia con gesto amable y
respetuoso. Con valentía.
Europa asemeja a un gigantesco parque
temático con 27 atracciones diferentes, cada uno de los 27 países miembros que
constituyen la UE.
A pesar de las dificultades, de la crisis que asoló las economías
mundiales a partir de 2008, nada es comparable a la perpetua crisis que asola
algunos países de los otros continentes, en particular Asia, África y América –los
tres que empiezan por A-.
Este mes he disfrutado de un viaje por
Bélgica y Holanda y de unos días en España. A cada paso que daba me maravillaba
del aparente bienestar que se respira en las calles de cada ciudad que visité,
repletas de turistas que paseaban y disfrutaban, como yo mismo, de ese enorme
parque temático.
Admirando las ciudades belgas y holandesas
que recorrí, sus infraestructuras, las industrias que salpicaban la geografía,
las granjas, etc. Sabiendo que fueron asoladas por batallas y enfrentamientos
bélicos en dos guerras mundiales, las que se libraron en sus campos y calles,
pensé que los europeos se podían sentir orgullosos de este enorme espacio
político y social que había permitido semejante desarrollo y bienestar.
Pensé en la suerte que había tenido de nacer
en España y por tanto de compartir ese espacio y disfrutar de las prebendas de ser europeo.
Sin embargo la Crisis de los Refugiados
procedentes del Este –Siria, Afganistan, cualquier de los países presionados
por la salvaje guerra del Islam- y del sur -en este caso por la miseria, el
hambre y las guerras fratricidas en África- dejan en evidencia la falta de
fibra social de la sociedad de los países privilegiados.
Mi reacción primero fue algo tibia viendo las
imágenes de los refugiados afganos e las puertas de la estación de trenes de
Budapest a la espera de tomar un tren para Alemania. Mi reacción fue terrible
cuando vi la foto del cadáver de un niño de tres años llamado Aylan Kurdi en
una playa Turca.
Ante este escenario no podemos quedar pasivos,
porque hace sesenta años los ascendientes de los europeos que hoy disfrutan del
bienestar estaban en la misma situación… Y todo eso me hace sentir una profunda
vergüenza de mi condición de privilegiado que vivo y disfruto de este
gigantesco parque temático…
Hay muchas cosas discutibles en la vida,
interpretables y hasta negociables. Sin embargo no es el caso de la defensa de
la razón y de los derechos humanos.
Ayer, en votación celebrada en el Senado de
mi país, Podemos se abstuvo en una moción presentada por el PP en relación con la
liberación de los 75 presos y el respeto a los derechos humanos políticos en
Venezuela y que insta al Gobierno español a hacer «las gestiones oportunas»
ante el régimen de Caracas para la urgente liberación de dichos presos, varios
de los cuales aguardan a conocer hoy sus sentencias condenatorias.
Por poner las cosas en su sitio el portavoz
de Podemos, Ramón Espinar, primero quiso quedar bien dentro de lo políticamente
correcto y aseguró que «estamos de acuerdo con el espíritu de la moción
presentada por el Grupo Popular» y hasta se dirigió a la tribuna de invitados
para saludar y declarar su «respeto» a Mitzy Capriles -la esposa del alcalde de
Caracas, Antonio Ledezma, hoy en arresto domiciliario-. En el arranque de su
intervención, el senador llegó incluso a invocar su defensa de los derechos
humanos «en cualquier lugar», y a «condenar la resolución por vía judicial de
cualquier tipo de conflicto político».
No obstante, Espinar justificó la falta de
apoyo a la iniciativa en el «filibusterismo» de los populares. Según sus
palabras, «no es que al PP le haya dado de pronto un ataque de defensa de los
derechos humanos sino que desde hace tiempo lleva queriendo situar el tema de
Venezuela en la agenda pública para no hablar de los problemas de los españoles».
En la misma línea se pronunciaron IU, ERC,
Compromís y Amaiur, que no participaron en la votación. Cosas de la Izquierda
progresista, supongo, cuyos senadores estaban incorporándose de las vacaciones de
agosto, probablemente demasiado cansados para ejercer sus deberes democráticos.
Una más de Podemos, a la que se le ve el plumero… Espero que evidencias como esta, exponente claro del real cariz de la formación política, sirvan para disuadir al personal de nuevas aventuras...
No hace falta mucho texto... La imagen habla por sí misma.
La primera vicepresidenta del Senado, Nélida Sifuentes, dirigente del partido de Morales, acusó a la oposición de hacer circular ese vídeo en las redes sociales para desprestigiar al mandatario:"Algunos quieren hacer ver a nuestro presidente como si no fuera humilde, por tanto, el vídeo que está circulando es simplemente para dañar la imagen del presidente", dijo la senadora en un comunicado.
Igual lleva razón la vicepresidenta de marras y es una cuestión de Humildad...
Jose Luis R. Zapatero es como el Guadiana:
Desaparece y aparece a lo largo de su curso. No me cansaré de recordar a este
personaje que tanto daño hizo a España y que sin embargo se resiste tenazmente
a desaparecer de la escena pública.
Esta mañana leí una reseña en la portada de
un diario digital que me interesó. El articula que la desarrolla, al margen de
su integra veracidad, que no me corresponde valorar, me ha llevado a publicar esta entrada. El ICD –Institute for cultural
diplomacy- no debe ser precisamente el Club Bilderberg, la presencia del
inefable Zapatero lo prueba, más bien al contrario, aunque es indiscutible el
tino de la institución para fichar personajes que den lustre a su nómina de
celebridades.
No se pierdan las fotos y esa cara de Payaso ingenuo
de Zapatero… ¿No podrían ficharlo para el famoso circo de los Hermanos
Valentinos? Sí, el mismo que cada mes de Noviembre aterriza por el Plaza Mayor
de Lechería, allá en Venezuela… Prometo ir a verlo… Y por esto abandonaste temporalmente el
Consejo de Estado… que me parece muy bien, siempre que no vuelva-.
Lo que hay que hacer para comer, ¿verdad José
Luis?
Me ha llamado la atención el titulito mientras
leía la prensa diaria y me he dicho que merecía la pena pedirlo prestado. Pensándolo
bien hay demasiada gente andando por ahí con el cerebro en carne viva.
Por ejemplo Piqué: este chaval, antes me
gustaba, incluso le llegué a tener un poquito de envidia cuando se empató con
Shakira, me hacía gracia pensar en qué y cómo hablarían estos dos: ¿en
castellano con acento colombiano –ese tan quedo y educadito- ella?, ¿en catalán
–el chico criado a golpe de colacaos y zumosol-?, es posible que hasta en
inglés lo hicieran. Pues como les decía
antes me gustaba verlo de rojo con la selección, la de mi país, y eso que a mí
ni me gusta mucho el futbol ni soy de pasar el tiempo viendo correr a dos
docenas de tipos en pantys de colores, me gustaba verle cortar el juego del
equipo contrario y casi siempre con criterio verle correr hacia adelante para
rematar alguna jugada en la portería contraria. Ayer lo expulsaron por mentarle
la madre a un asistente, y lleva una racha menuda desde la vergüenza patria del
partido de final de copa del rey, me da que alguien le ha puesto el cerebro en
carne viva.
Por ejemplo la alcaldesa Carmena: No le tenía
yo echado el ojo a esta señora con pinta de abuela progre mal vestida o mal
aconsejada que también podría ser. Hoy me entero que recién regresada de
vacaciones –que pasa en Cádiz-, en eso no tiene mal gusto, y después de pasar
por la peluquería, que menudo edificio capilar se gasta, anda cumpliendo
programa electoral. En particular sobre las atribuciones y funciones de la
Policía Municipal. ¿No habría manera de pedirle que pasada la borrachera electoral
reflexionara responsablemente sobre lo que realmente necesita una urbe como
Madrid y sus habitantes?
Para rematar y en relación con el cerebro leo
que Sharon Stone tuvo un ACV que la dejó tocada de ahí arriba. Y que todavía
anda recuperándose… Afortunadamente sigue tan guapa como lo atestigua el reciente
reportaje que publica Harper's Bazaar. A sus 57 años luce espectacular…
En carne viva.